El añadido de la rúcula a las ya de por si múltiples propiedades de la alfalfa hace que esta mezcla sea muy valorada, tanto en el aspecto nutricional como en el gustativo.
El ligero toque entre amargando y picante que proporciona la rúcula a la alfalfa favorece la producción de bilis y en consecuencia mejora la digestión. Ayuda a reducir el ardor de estómago y aligera el tráfico.
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