Vivimos en tierra de almendros, por eso en nuestra gastronomía tradicional no puede faltar este fruto seco, con el que cocinamos postres, guisos o salsas, como por ejemplo el ajoblanco. Tenemos distintas variedades, entre ellas la Marcona, la Desmayo, la comuna o la Largueta.
Estas son variedades tradicionales en Sierra Nevada, destaca la Marcona por su bajo contenido en almendras amargas, pero todas son de una gran calidad organolétptica y nutricional.
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